Dimensión evangelizadora y asociativa
La experiencia asociativa es una de las intuiciones pedagógicas más importantes y una dimensión fundamental de la educación y evangelización salesiana. Nuestro proyecto está radicalmente abierto y positivamente orientado a la plena madurez de los jóvenes en Cristo.
La dimensión asociativa se constituye como lugar de la relación educativa y pastoral, donde educadores y jóvenes viven la familiaridad, ambiente donde se hace experiencia de los valores salesianos y se desarrollan los itinerarios educativos y de evangelización, espacio donde se promueve el protagonismo de los mismos jóvenes.
Mediante la dimensión asociativa pretendemos ayudar a nuestros destinatarios a crecer en: La capacidad de percibir y vivir en profundidad el valor del otro y de la comunidad.
La disponibilidad a participar, intervenir y comprometerse en el propio ambiente y el entorno social. La experiencia de Iglesia como comunión y servicio, madurando en ella la propia opción vocacional
El desarrollo de esta dimensión asociativa implica privilegiar algunas opciones: El grupo, considerado el ámbito más eficaz para la construcción de sí mismo. El ambiente, como apertura a todos los jóvenes, y que promueve una pluralidad de propuestas según los diversos intereses y sus niveles de desarrollo personal.
Las propuestas graduales de inserción y de compromiso en la vida social y eclesial. La colaboración activa en la construcción de una sociedad más justa, en paz y libertad, que promueva la dignidad y los derechos humanos.
El acompañamiento personal que sugiriere, motiva y ayuda a crecer en la vida cotidiana. En nuestros centros cada vez es más frecuente la diversidad social, cultural y religiosa de la que proceden los jóvenes. La escuela salesiana asume esta realidad como oportunidad para el desarrollo de una mentalidad abierta y solidaria, así como para una nueva ciudadanía activa, pacífica y democrática.
Con la dimensión evangelizadora acompañamos y cualificamos el crecimiento humano con un itinerario de evangelización y educación en la fe.
Procuramos que todos los elementos educativos del ambiente, de los procesos, de las estructuras, de los contenidos curriculares y de las relaciones sean coherentes y estén abiertos al Evangelio.
Promovemos el desarrollo de la dimensión religiosa de la persona, tanto en los cristianos como en los que pertenecen a otras religiones, mediante: Una educación en valores y actitudes que desarrollen la disponibilidad a la fe y la apertura a Dios.
Una formación religiosa sistemática y crítica que ilumine la mente y robustezca el corazón.
Una actitud de apertura, respeto y diálogo entre las diversas religiones: ecumenismo y diálogo interreligioso.
Ofrecemos un primer anuncio del evangelio que favorezca una verdadera experiencia personal de fe, mediante: La presentación significativa de la persona de Jesús.
La interpretación de la realidad personal, humana y del mundo desde las claves evangélicas.
Encuentros significativos con creyentes y comunidades cristianas de ayer y de hoy.
Proponemos itinerarios diversificados de educación en la fe, partiendo de las diferentes situaciones en que se encuentran los jóvenes, según los valores de la Espiritualidad Juvenil Salesiana. Iniciamos a los jóvenes en la participación de la liturgia y de los sacramentos.
Animamos a una apertura misionera, que haga a los jóvenes testigos y anunciadores creíbles de la fe en su propio ambiente.